La vida del Stand Up no siempre es glamorosa
Sé que en los últimos años el Stand Up ha tomado mucha fuerza en nuestro país y que ahora podemos ver giras internacionales de varios comediantes, y aunque la comedia me ha llevado a lugares increíbles, no siempre se vive la gran vida de artista.
He llegado a lugares donde el sonido no funciona, las luces se van a mitad del show, los micrófonos se apagan o meten más gente de la que se había pactado. A veces se tiene que lidiar con gerentes borrachos, malas caras y malos tratos, fans que pasan los límites, entre otras adversidades.
Yo no soy un comediante que pida mucho, un micrófono que funcione, una buena luz que dé en el escenario, quizás cenar después el show (tampoco es indispensable), no tomo antes del show y después, quizás una chela o dos.
Lo que quiero decir con este texto es que si estás comenzando en esta carrera del Stand Up es que tengas paciencia y que no pienses que en un año o dos vas a estar ganando millones. Llevo más de 8 años en esto y hasta ahora es que puedo vivir de mi comedia, aunque sigo en la psicología porque la amo.
Piensa en tus prioridades, pide escenarios para subirte, sin esperar un sueldo, que si te lo dan, genial, pero no siempre será el caso. Recomiendo que no te emborraches o te drogues antes de subir, piénsalo como que puede ser el show de tu vida y por lo tanto, sé profesional. Y por último, confía en tu comedia y en por qué quieres hacer reír.
Es una carrera de perseverancia, pero sin duda, da muchas alegrías.